
Todos consideramos que esto es una obra de arte
En bachillerato me enseñaron autores que hoy siguen siendo importantes en el arte y me enseñaron las técnicas y las características que los definen. Sin embargo, pese a conocer las características del arte de todas sus épocas; sus cánones de belleza, las preferencias por representar de forma hierática sus obras o bien por hacerlo de forma sinuosa, etc… comprendí que el arte cambiaba según sus épocas pero no terminé de comprender por qué podía ser, ni tampoco por qué unos autores eran más importantes que otros cuando había obras que eran más bellas que las que tienen especial relevancia.
La forma en que fue revelada la Historia del Arte entonces, repleta de conceptos separados en estilos, épocas y autores resultaba ser al final algo estéril, bonito de estudiar pero sin un alma que le diera un significado. En ese entonces no me podía imaginar que dentro de la Historia del Arte había tantos movimientos intelectuales que se asemejan a la filosofía para llegar a darle el nombre que tiene la materia: Historia del Arte.
Como alumno de instituto, no llegué a diferenciar lo que es arte y lo que es obra de arte, en mi mente se resumía todo a lo que me habían enseñado; pintura, escultura y arquitectura. Pero Batteux me hizo pensar que como obra de arte estaba olvidando otras artes como la música, una disciplina que no comprende su paso por los manuales de historia del arte. El arte entonces pasó a ser en mi cabeza de un compendio de obras pictóricas a ser toda la producción humana dentro de cualquier cultura que pretende crear belleza; la música, la arquitectura, la pintura, la escultura, la lingüística, etc…, así pues, una obra de arte en este momento para mi es cualquier cosa creada por el hombre con el único fin de crear belleza con una finalidad siempre ajena a lo pragmático.

Para Van Gogh sus botas eran una obra de arte.
No obstante, aceptar que “arte es todo lo que los hombres llaman arte”, como dice Formaggio en su teoría del arte, me rompe todos los esquemas establecidos respecto a que éste se configure como un tipo definido de objeto. Ya no basta con que el objeto sea hermoso. La importancia que tiene la cultura para definir lo que es una obra de arte se trata de algo que por lo general no tenemos en cuenta. Antes de tomar estas consideraciones pensaba que, por ejemplo, una obra de Miguel Ángel es más obra de arte que una representación artística tribal, sin embargo, ninguna es más obra de arte que la otra, pues esto tiene un carácter subjetivo y depende mucho desde el punto de vista cultural del que se mire, puede tener más belleza una cosa u otra, pues para un perteneciente a la tribu del arte comparado, un cuadro es simplemente una tabla pintada sin forma ni sentido.

La fuente de Marcel Duchamp, un retrete hecho arte.
Por otra parte, también es difícil asimilar que una obra de arte pueda ser un objeto cotidiano. La actitud que se ha tomado durante los siglos XIX y XX respecto a que una obra de arte es un objeto cuya función es meramente estética es algo que en cierto modo impacta. Sin embargo, se encuentra belleza en estos objetos, se puede contemplar algo cotidiano como una obra de arte, se puede eliminar el aspecto pragmático de un objeto y convertirlo en algo estético, en arte. Un ejemplo de un objeto que pierde su finalidad práctica y se convierte en estética es el retrete de Marcel Duchamp.
Aunque el arte ha dejado de ser algo valorable sin su comprensión, pues es importante entender el arte como un juego, el cual es mucho más divertido si se entienden sus normas. Entender el arte, entender la obra de arte y su sentido es una de las metas que ha tenido la historia del arte, sin embargo, esta tarea es algo compleja ya que hay que ser algo humanista para contextualizarse en obras que distan mucho de nuestra época y así entender las normas que puso el artista en su obra para poder “jugar” con ella, porque el arte se encuentra en el espectador que participa de la obra.
La Historia del Arte es imprescindible conocerla si queremos realmente conocer cómo era el mundo en una determinada época. Nos sirve en sí para conocer una serie de procesos intelectuales, sociales y económicos que se han dado a lo largo de nuestra existencia. El arte es algo inherente al ser humano y por lo tanto es difícil determinar cuándo habría que empezar a estudiar esta historia. Además es una ciencia multidisciplinar más que una disciplina en sí, ya que dentro de esta, para comprenderla, tenemos que tener conocimientos históricos para contextualizar lo que se pretende estudiar (sea una obra pictórica, sea una escultura, sea una estructura arquitectónica), también hay que ser un poco antropólogo para comprender la sociedad en que se desarrolla, incluso entender muchas veces de medicina, de botánica, de gastronomía o por la gran base religiosa que comprende el arte a lo largo de muchos siglos, algo de teología, o bien mitología, no solo cristiana, sino también pagana, ya que se ven muchas obras inspiradas en las deidades antiguas que de no tener un conocimiento simbólico de sus representaciones no podríamos entender lo que quieren expresarnos. La visión del arte muchas veces se deforma dependiendo del que la observa, pues un historiador siempre va a ver cosas distintas a las que ve, por ejemplo, un sacerdote o un médico.

Esto es un ejemplo de Fotografía artística.
Es importante conocer la producción histórica del arte para poder entender lo que hoy hacemos a la hora de representar momentos, ya que el arte solo cambia su formato, pero nunca su forma. Hoy se pueden apreciar muchas fotos artísticas que están inspiradas en mitos griegos, por ejemplo. La historia del Arte ha contribuido a que la memoria histórica del arte no se pierda y se pueda aprovechar y apreciar hoy en día, repercusión que cada vez más se ve en otras ramas estéticas como puede ser la publicidad, que aprovecha mucho el conocimiento del arte (en ocasiones) para engrandecer algo, porque hoy en día el arte para nosotros significa eso, algo importante, algo grande, algo que debe ser preservado y admirado, aunque no comprendamos del todo lo que esto implica.

Marco Vitruvio Polión
Lo cierto es que es difícil sin una idea previa imaginarse que la historiografía del arte pueda comenzar en la edad antigua evolucionando hasta nuestros días. Yo pensaba que la producción historiográfica comenzó en el renacimiento cuando el arte clásico cobra especial importancia y se estudia para hacer un arte inspirado en este con autores como Vasari. Sin embargo he visto que desde la época clásica, los griegos ya hacían tratados de arte, aunque fueron autores romanos como Vitruvio quienes nos lo transmitieron. No obstante, la historiografía del arte quizá en su contenido contenga más filosofía que historiografía propiamente dicha, pues durante toda su evolución hasta su establecimiento como disciplina universitaria unos historiadores han preferido dividir el arte de una forma y otros autores de otra totalmente distinta. Incluso los hay quienes han desarrollado diccionarios simbólicos para entender mejor el arte, oponiéndose a estos otra corriente que prefiere basarse en comprender el contexto de la obra, es decir, la forma de ver el arte y la forma de entenderlo es lo más importante durante mucho tiempo, basándose para algunas de estas clasificaciones en teorías filosóficas de autores como pueden ser, por ejemplo, Kant y Hegel. Además, no podemos olvidar que la forma de entender el arte ya tenía su raíz en la filosofía griega, cuando surgen términos como “estética”.
La Historiografía como tal ha evolucionado mucho hasta llegar a ser como hoy la concebimos.