Todo está gris. El cielo, el tiempo, mi camino y mis emociones. Coloreado. Gris.
Han sucedido cosas positivas, como por ejemplo que me concedan la beca por fin, sin embargo emocionalmente estoy de ala caída, últimamente me puede un sentimiento de abandono muy grande. Últimamente me tiene embriagado el anhelo de algo que no existe. De pequeño me enseñaron a soñar con ángeles y en un intento de alcanzar uno, me he dado cuenta que he visto alas donde no las había. En mi intento de alcanzar el cielo cogido de una cuerda, me he agarrado a una cuchilla y me he desgarrado las palmas. Y mientras la herida está abierta, no hay quién para ponerle puntos.
La culpa es de lo que aprendemos.
“Todo es tan complicado”. Lo hacemos complejo nosotros. Nos obsesionamos con ideas que no existen para dificultar nuestro propio caminar. Sin embargo a mi me cansa haber aprendido esto. Me cansa andar dando traspiés. Me cansa esta poblada soledad, siendo uno más para todos, todos siendo para alguien y yo solo para mi.
No se me ocurre nada más que decir.


me chifla tu teoría, aunque del mismo modo en que me desgarra…
quizas si existan los angeles.. aunque el mito este equivocado y no tengan alas, pero aun asi eso signifoica que si existen, están ahi.. solo que con otro rostro que no esperamos..